Elitismo y educación estimulante en el niño


Educación estimulante en el niño

A veces, desde posiciones igualitaristas, se plantea que una educación estimulante fomenta y consolida el elitismo social, al potenciar más el desarrollo de los niños sometidos a ese tipo de método en relación a los demás, por lo que es intrínsecamente negativa. En primer lugar, es opinable que el bien de algunos conlleve necesariamente el mal de los demás.

Se podría plantear que los ciudadanos que tienen acceso a Internet manejan más información que aquellos que no lo tienen, por lo que están en situación de ventaja en relación a éstos y, por lo tanto, Internet fomenta el elitismo. Sin embargo, el enfoque más comúnmente aceptado es que las posibilidades de comunicación e información que aporta Internet son intrínsecamente positivas, por lo que el objetivo a alcanzar es que todos los ciudadanos puedan acceder a la red. No se plantea la posibilidad de prohibir el acceso a quienes pueden tenerlo.

estimulante en el niño

¿Por qué no hacer lo mismo en el ámbito educativo, que es aún más trascendente?

Toda la evidencia disponible sugiere que un método educativo estimulante es positivo para el futuro del niño, por lo que el objetivo debería ser que en un plazo razonable se aplicara a todos los niños, y no parece justificable plantear que se prohíba que se beneficien de él aquellos niños a los que ya se les puede aplicar.

Por otra parte, es evidente que en todas las sociedades hay élites. La aplicación masiva de un sistema educativo estimulante fomentaría un elitismo intelectual al facilitar que todos los niños de una generación desarrollaran al máximo sus posibilidades, de forma que fuera su voluntad de esfuerzo la que marcara su límite, y no la arbitrariedad de un sistema educativo frustrante. Además, un sistema educativo adecuado contempla aspectos éticos que tienden a evitar el abuso de los menos favorecidos y el establecimiento de valores morales que fomentan la autoestima y el placer del deber cumplido sobre la recompensa externa, económica o social. No es ése el tipo de sistema educativo que fomenta la constitución de élites que abusan del resto de la población.

Por último, es justamente en el ámbito de la educación pública, desde el que más frecuentemente se critica la aplicación de métodos educativos estimulantes, donde sería sensato plantear su aplicación de forma especialmente prioritaria. Si el sistema educativo público es incorrecto, sólo las élites económicas en situación de poder pagar una educación privada a sus hijos pueden defenderse del sistema. Además, es previsible que sea justamente en esas élites donde los niños son más estimulados de todos modos, por el ambiente intelectual y cultural de sus casas y con independencia de cuál sea el sistema educativo. Esa situación sí promueve la persistencia de una situación elitista.

Elitismo y educación estimulante en el niño

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