¿Los niños y las niñas no son iguales?


¿Piensas que los niños y las niñas son iguales?

Puede parecer innecesario argumentar lo evidente, pero los niños y las niñas no son iguales. Sin duda son equivalentes, pero no iguales. No sólo anatómica y fisiológicamente, sino también en gustos y aficiones, actitudes y comportamientos. Por ejemplo, los datos disponibles demuestran que los olores preferidos van variando en cada tramo de edad, pero son constantemente distintos en cada tramo para niños y niñas, como lo son también las preferencias en sus juegos y sus formas de enfrentarse a sus padres.

Los niños y las niñas no son iguales

Siempre se podrá cuestionar el resultado de ese tipo de estudios aduciendo que niños y niñas son educados de modos distintos, o expresado de un modo más suave, que su entorno les somete a influencias distintas, aunque sólo sea inconscientemente, de forma que las diferencias que esos estudios recogen son consecuencia de la educación recibida y no de las preferencias espontáneas de los niños.

Eso puede ser así, aunque es difícil imaginar por qué y para qué influiría el entorno en las preferencias de niños y niñas por unos u otros olores. En todo caso, no es aceptable que se utilicen los resultados de esos estudios para argumentar la postura contraria, es decir, que niños y niñas no sólo son equivalentes sino que son iguales. Es posible que a costa de esfuerzos y constancia se pueda revertir la tendencia espontánea y se consiga que los niños jueguen a ser las mamás de sus muñecas y las niñas a ser soldados, pero ¿para qué?, ¿hay acaso algún dato fiable -no opinión militante- que sugiera que eso sea bueno para el niño y no suponga compensar a su costa los traumas de algunos adultos?

distintas entre niños y niñas

Las formas de analizar las situaciones de tensión y de reaccionar ante ellas son también distintas entre niños y niñas, por lo que también lo es el modo de manipular el entorno familiar o resistir a las normas impuestas por la familia. Esa percepción, común entre las familias con hijos e hijas, coincide con el resultado de los estudios realizados al respecto.

Es importante insistir que esas diferencias no afectan en absoluto al resultado final de la educación, sino a algunos aspectos de su reacción al método educativo y, tal vez, a algunos matices de la forma de aplicarlo. Niños y niñas son equivalentes y pueden ser igualmente brillantes y geniales, pero los padres deben saber que las formas de reaccionar serán previsiblemente distintas entre sus hijos e hijas. Las niñas tenderán menos al enfrentamiento directo y más a la manipulación, y tendrán una sensibilidad distinta a la de los niños.

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