¿Los padres deben ser amigos de sus hijos?


Los padres debemos ser amigos de nuestros hijos

En la educación y el desarrollo emocional de un niño, los padres tienen un papel fundamental. Y los amigos, otro. Un niño debe confiar en sus padres y atreverse a expresarles sus pensamientos y sentimientos, pero no como lo haría con un amigo sino como lo haría con sus padres.

Los padres representan inicialmente el contacto del bebé con el mundo, la protección, el afecto, la seguridad, el alimento y el cobijo. Más adelante, los padres, sus actitudes y relaciones se convierten en referentes para las de su hijo. Las experiencias vitales de los padres, que en la infancia del niño son evidentemente más numerosas que las de éste, les sirven para ser fuente de consejo, o de consuelo cuando éste es necesario.

Los padres deben ser amigos de sus hijos

Además, este papel como referentes y consejeros tiene aspectos irrepetibles para otras personas; es incondicional y desinteresado, en cuanto a que el niño percibe que no persigue más que su propio bien puesto que los padres no compiten con él; es intemporal, en cuanto a que el niño debe tener la percepción de que sus padres van a apoyarle del mejor modo que sepan a lo largo de su vida, y es respetuoso, en cuanto a que la opinión de sus padres, aunque sólo fuera por las connotaciones anteriores, merece un respeto mayor que la de cualquier otra fuente, aunque el hijo decida no aceptar ni aplicar los consejos paternos.

Los padres debemos ser amigos de nuestros hijos

Evidentemente, a medida que el niño crece la relación con sus padres cambia hasta convertirse en una relación de afecto, respeto y confianza recíproca entre adultos, pero siempre con esas connotaciones especiales. Quieran los padres o no, los hijos los verán siempre como padres y, consciente o inconscientemente, como modelos de referencia (positivos, para ser imitados, o negativos, para seguir pautas opuestas). Si éstos se comportan como amiguetes, están fracasando como padres y defraudando las expectativas de sus hijos.

No olviden ser amigos de nuestros hijos para tener una confianza mutua.

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